Senderismo – Cañon del río Cárdena y Pico del Fraile

CAÑÓN DEL RÍO CÁRDENA Y PICO DEL FRAILE

Distancia: 11 Km.
Dificultad: media/alta.
Desnivel: 600m. aprox.
Ruta: senda señalizada con balizas color naranja.

Época recomendada: Primavera, verano y otoño.
Este cañón toma su nombre de dos ríos el río Cárdena y el río Segundera. Es el valle glaciar de Cárdena el que tiene un camino accesible y cuidado por el que poder ascender o descender. Comenzamos en el poblado de la Central Hidroeléctrica de Moncabril, que se encuentra en una desviación a la izquierda, antes de llegar a Ribadelago Viejo. Al llegar a la central, tomaremos el camino marcado por balizas de madera pintadas de color naranja, este camino sinuoso y empedrado en todo su recorrido, asciende entre bosques de robles, pero a medida que ascendemos nos encontramos con matorral, lo cual nos permitirá contemplar el magnífico espectáculo del valle del río Tera con el Lago de Sanabria como protagonista.
Al llegar arriba nos encontraremos con el Pico del Fraile. A partir de aquí seguiremos por la pista forestal proveniente de Porto que enlaza con el embalse de Vega de Conde; y encontraremos a nuestra derecha, la Laguna del Payón. Siguiendo el recorrido llegaremos a un desvío donde tomaremos el camino de la izquierda que nos conduce al Embalse de Garandones (1.614 m.).
Continuando nos encontraremos con el Embalse de Cárdena, enfrente, justo al otro lado de la pista, veremos un sendero que será el descenso por el Cañón del Cárdena. La senda está marcada por balizas de color naranja y tendrá un pronunciado descenso bastante estrecho y pedregoso. El río lo localizaremos por el ruido pues su cauce aparece bordeando una espléndida vegetación de ribera, dominada por bosques de robles, brezo, escobas y helechos.
Esta ruta también se podría realizar en sentido contrario, o bien haciendo el ascenso y descenso por el mismo camino (subir y bajar por el Cañón del Cárdena o subir y bajar por el Pico del Fraile).

Senderismo – Cañón del río Tera y Cueva de San Martín

CAÑÓN DEL RÍO TERA Y CUEVA DE SAN MARTÍN

Distancia: 8 Km. el cañon + 4 Km. hasta la cueva.
Dificultad: media.
Desnivel: 500m. aprox. (cañón) y 310m. aprox. (cueva).
Ruta: senda.

Época recomendada: Primavera, verano y otoño.
Estamos ante el mayor y posiblemente mas grandioso cañón de todo el Parque Natural, que se formó por los glaciares del cuaternario. Desde Ribadelago Viejo comenzaremos esta nueva ruta, concretamente desde el campo de fútbol, que hay junto al río. A partir de aquí continuaremos por una senda con muchísimas piedras que iremos sorteando. En esta zona quizá podremos observar algún gato montés así como algún mirlo y búho.
El camino que se desvía hacia la izquierda del río continúa ascendiendo entre un robledal hasta que nos volvemos a encontrar con el río, al llegar a un alto nos encontramos con unas escaleras de piedra grandísimas. Al bajar a ese pequeño valle y a la derecha podemos contemplar la primera poza del cañón.
Siguiendo el sendero marcado con estacas de color verde, ascenderemos y veremos las sorprendentes formaciones que el agua ha ido esculpiendo con el paso de los siglos: lagunas, pozas y cascadas; a partir de aquí el ascenso es más acentuado, tendremos que cruzar el río para continuar por el margen derecho del río Tera. Tras continuas subidas y bajadas llegamos a la Cueva de San Martín (1.320 m.). En la Cueva se puede uno dar un chapuzón o pescar unas excelentes truchas. A partir de aquí tenemos tres posibilidades: retornar siguiendo el mismo camino de la ida, o continuar la senda hacia la derecha y llegaremos hasta el pueblo de San Martín de Castañeda, o bien continuar la marcha hasta el final del cañón (en este caso la distancia aumentará, así como la dificultad y el desnivel).
Si queremos continuar con nuestra marcha hasta el embalse de Vega de Tera (la «Presa Rota», culpable de la catástrofe de Ribadelago, 1959), debemos tomar el camino que sube por la derecha, paralelo al arroyo. Al llegar a un bosque de acebos, tendremos que continuar por una senda a la izquierda, cruzaremos el arroyo por un puente, a partir de aquí ya no habrá balizas de señalización por lo tanto tendremos que tener mucho cuidado y nos servirán de referencia los caminos que hace el ganado. Al llegar a un alto veremos una poza muy grande, y a partir de aquí el camino sube por la derecha de la montaña. Después de andar un tiempo entre la vegetación, veremos por fin la presa rota de Vega de Tera. Este es el fin de la ruta y a su vez del cañón, el retorno será por el mismo camino.

Senderismo – Cañón del río Forcadura

CAÑÓN DEL RÍO FORCADURA
Distancia: 7 Km.
Dificultad: media.
Desnivel: 500m. aprox.
Ruta: senda señalizada con balizas de color rojo.

Época recomendada: Todo el año, en especial primavera y otoño.
Esta ruta comienza en el «Barrio Alto» de Vigo de Sanabria, tras pasar el último puente del pueblo encontraremos el camino por la margen derecha del río que en vertiginosa bajada forma pequeñas cascadas. El camino está marcado con balizas de color rojo.
Tras un duro ascenso entre brezo y retama, nos encontraremos con un puente forjado con grandes losas de piedra sobre el río Forcadura. Tras cruzar dicho puente, el camino continúa ahora por la izquierda del verde valle del río, esta parte la haremos caminando en «zigzag».
El camino nos llevará a una zona alta, al lado de la meseta, donde habrá un arroyo que lo dejaremos a nuestra izquierda y, después de ascender un poco más, nos encontraremos con la famosa Laguna de los Peces (1.707 m.).

Senderismo – Senda de los Monjes

Senda de los monjes

SENDA DE LOS MONJES

Distancia: 4 Km.
Dificultad: media
Desnivel: 250m. aprox.
Ruta: senda y camino empedrado.

Época recomendada: Todo el año, en especial primavera y otoño. Puede haber zonas del camino con bastante agua.
Partiremos de Ribadelago Viejo, el camino saldrá del final del pueblo y en dirección al Lago de Sanabria. Antes de llegar al inicio de la ruta avistaremos un cruce de sendas bien señalizado en el que se indican varias rutas de senderismo, nosotros seguiremos el cartel de la Senda de los Monjes.

Senderismo Sanabria
Al llegar al final del pueblo, después de haber debajo atrás las ruinas de la antigua iglesia (víctima de la catástrofe de 1959), nos encontraremos un cruce con dos sendas, nosotros cogeremos la de la izquierda, la cual nos conducirá a un viejo edificio que en su día fue una piscifactoría; a partir de aquí cruzaremos un pequeño puente y ascenderemos por un bosque de robles y avellanos.

 

Cuando vayamos por la mitad del recorrido encontraremos restos de un castro celta. Después observamos las que son, posiblemente, las mejores vistas del Lago, y a partir de aquí el camino se hace un poco más difícil de seguir por las rocas, pero nosotros continuaremos en línea recta hasta que veamos el camino de nuevo que nos lleva hasta San Martín de Castañeda.
Continuaremos por el camino, muchas veces con agua, y después de pasar por debajo de un puente de la carretera nos encontraremos con ésta que nos conducirá, cuesta abajo, a San Martín.

Sanabria turismo Rural.
Una vez en San Martín hay tres opciones de finalización. La más sencilla es disponer aquí de un coche de apoyo que nos recoja; otra opción sería la de volver a recorrer la ruta en sentido contrario; y la tercera opción es dar la vuelta completa al Lago. Estas opciones no las vamos a tratar aquí, simplemente y por curiosidad, mencionar que si optas por dar la vuelta completa al lago la distancia se incrementaría en unos 8 Km. aprox., y la mayoría del recorrido se haría por carretera. No obstante, al final del pueblo de San Martín, tras pasar por un monumento homenaje a Miguel de Unamuno, a la derecha de la carretera, sale un camino que nos permite atajar y llegar por una senda hasta la Playa del Folgoso, desde aquí seguiríamos por la carretera bordeando el lago hasta llegar, nuevamente, a Ribadelago.

Micología – Champiñon Silvestre

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Champiñón silvestre

El champiñón silvestre es otra de las setas más comunes de nuestro país. El cultivado -no el silvestre- es el que encontramos habitualmente en los supermercados. Su forma es globulosa y mide entre 5 y 15 centímetros de diámetro, siempre carnoso al nivel del margen, el cual permanece plegado durante mucho tiempo. Sus láminas son Apretadas, desiguales, libres, son primero de un color rosado pálido, de un rosa carne después que vira al marrón con la edad y finalmente negra en los ejemplares más viejos.

La carne de estas setas es firme, densa, blanca, presenta un ligero color rosado en las fracturas y exhala un suave perfume afrutado. Es un excelente comestible apreciado por su fino aroma, su agradable carne y por su gran variedad de usos. Deben inspeccionarse a fondo por si están parasitados y sólo tratándose de ejemplares ya grandes deben quitarse las láminas oscuras y la cutícula.

Al limpiar los de tamaño pequeño, comprobar que sus láminas son rosadas. El tiempo de preparación es de 5 a 8 minutos. Se puede confundir con el Agaricus Xanthoderma que es ligeramente tóxica. Además del olor, se distingue porque la venenosa presenta una coloración amarilla cuando la frotamos legeramente con el dedo, especialmente en el pie. Tener especial cuidado con los ejemplares jóvenes en los que las láminas todavía no tienen el color rosa bien definido.

Micología – Seta de pie azul Pistonuda

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Seta de pie azul-Pistonuda

Carnoso, de gran tamaño, puede alcanzar los 15 cm., aunque lo normal es entre 6 y 10 cm. El color violeta. Va virando hacia al pardo, perdiendo todo el color violáceo cuando son muy viejas. Al principio es convexo, después plano.

En ocasiones presenta un gran mamelón central. Sus láminas son apretadas y finas, desigualmente distribuidas y recortadas cerca del pie. Su color, entre liliáceo y azulado, desaparece con la edad. El pie alcanza entre los 4 y los 9 centímetros de altura, bastante robusto y cilíndrico. Su carne es frágil y tierna y se halla asimismo impregnada de una tonalidad azulada, pero palidece con el paso del tiempo. Brotan en bosques de coníferas y de planifolios y sobre terrenos muy ricos en humus y es frecuente verlos surgir entre una alfombra de hojas muertas, o entre un lecho de agujas. A menudo forma colonias numerosas y hasta en círculos.

Es un excelente comestible apreciado por su carne tierna y perfumada. Su sabor, muy aromático, no resulta apreciado por todo el mundo, por lo que es necesario blanquearla antes de cocinarla y hervirla durante 20 minutos como mínimo. Esta seta es idónea para freir. No consumir en crudo, pues resulta tóxica. Dada sus características y su color violeta, es difícil confundirla con especies venenosas, ya que cualquier seta parecida será comestible. Muy poco probable es también confundirla con algún cortinarius no comestile.

Micología – Chantarela o Cantharellus Cibarius

 

Chantarela o Cantharellus CibariusChantarela o Cantharellus Cibarius

La Chantarela o Cantharellus Cibarius suelen medir entre 3 y 12 cm. Su forma es convexa al principio y luego aplanado. Finalmente, se deprime en forma de embudo. Su cara inferior tiene pliegues en lugar de láminas. Los pliegues son largos y redondeados en la arista y se bifurcan a nivel del margen y se prolongan bastante lejos sobre el pie. La carne de los rebozuelos es blanca, amarillenta en el margen y tiene un ligero sabor a pimienta.

Es una seta muy estimada en lo gastronómico. Abunda en los bosques de árboles caducifolios y en las coníferas de toda la zona templada. A menudo se esconde bajo las hojas o las agujas en los pinares, o se abriga bajo el musgo que cubre la tierra. Su sabor y comercialización ha convertido a esta seta en una de las más populares. Es un comestible excelente de sabor dulce y que emana un perfume afrutado muy interesante.

Tras una cocción prolongada en mantequilla, puede servirse solo como acompañamiento de un plato de carne. También en tortilla. Conviene hervirlo durante quince minutos como mínimo, para que resulte más digestivo. También se utiliza como condimento, macerado en vinagre. Mucho cuidado con esta seta ya que tiene cierto parecido con la Seta de olivo, pero no alcanza su tamaño y su carne es mucho más blanda. Además el rebozuelo tiene pliegues en lugar de láminas en la zona inferior del sombrero.

Micología – Boleto Calabaza

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Boleto Calabaza

El Boletus Edulis o Boleto Calabaza es una de las setas más ricas de las que nos ofrecen nuestros bosques. Esta seta puede llegar a alcanzar hasta los 25 cm de diámetro. Tiene forma de tapón de champán. De color ocre -entre pardo y rojizo- más claro en los bordes, tiene una cutícula que aparece húmeda y ligeramente viscosa.

Como el resto de boletus, no tienen láminas, sino «tubos», una suerte de esponja en la parte inferior. Son largos, primero blancos y más tarde amarillentos, variando por último a verdes. Se abrene n poros de pequeños tamaño y del mismo color. El color del pie es blancuzco, a veces de pardo, pero siempre más claro que el sombrero y cubierto en su parte superior por una retícula de pequeñas venas blancas características. La carne del Boletus Edulis está justo bajo la la cutícula, es de color pardo rosáceo, impregnada por la coloración del sombrero, en el resto del hongo es de color blanco y no altera su color cuando se producen fracturas. Resulta común en los bosques de árboles caducifolios, en lugares planos y principalmente bajo robles y hayas. En la montaña se encuentran al abrigo de pináceas. Con el Boletus Edulis se cocinan platos de primera clase. Su carne densa y firme (tierna en ejemplares maduros) es muy apreciada. Normalmente se ofrece fresco en los mercados, pero los procesos de conservación como el secado, no eliminan su perfume. Es fácilmente confundible con otros boletos comestibles como el Boletus Aereus y el Boletus Reticulatus.

Micología – Huevo de Rey

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Huevo de Rey o Amanita caesarea

De joven tiene la forma de un huevo cubierto por un velo blanco. Al eclosionar aparece un sombrero primero hemisférico, convexo y más tarde extendido, nunca mamelonado ni deprimido, de entre 8 y 20 cm. de diámetro con el margen estriado. El color de esta seta es de un anaranjado muy vivo que se va volviendo amarillento.

Sus láminas son desiguales y de un color amarillo casi dorado. Tiene un anillo estriado y membranoso del mismo color que el resto del pie (amarillo) y una volva amplía en la base. Se trata de una de las setas más apreciadas culinariamente. Su carne es tierna y espesa, de color amarillo. No tiene apenas olor y tiene un ligero sabor dulce que recuerda a la nuez. Esta seta necesita calor, por lo que se ve frecuentemente en claros orientados al medo día. Suele formar grupos de pocos ejemplares en bosques mixtos y en alcornocales entre julio y octubre. Es, gastronómicamente hablando, la reina de las setas de la península ibérica. Es necesario consumirla al poco de recogerla, ya que es muy delicada y se estropea pronto. Hay que limpiarla con cuidado eliminando los restos de tierra y hojas que pueda haber entre láminas. Una vez limpias se recomienda aplicarles un chorro de agua y secarlas de inmediato.

Al lavarlas la carne amarillea un poco. Su sabor es tan apreciado que, a menudo, se sirve en platos fríos sin cocinar, aderezada con alguna vinagreta en ensalada. Esta seta es fácilmente confundible con otra tóxica, la Amanita Muscaria, sobre todo después de que haya llovido de forma copiosa, ya que en estas circunstancias, la amanita muscaria podría haber perdido los copos blancos que tiene en su sombrero y el color haberse vuelto más claro.