Senderismo – Lago de Truchillas

LAGO DE TRUCHILLAS

Distancia: 5 Km.
Dificultad: media.
Desnivel: 554m. aprox.
Ruta: Pista y senda. Balizas de color blanco y amarillo.

Época recomendada: Todo el año, en especial primavera y otoño.
En esta ocasión nos dirigimos a un lugar declarado Monumento Natural en la provincia leonesa pero en la frontera con nuestra comarca y que forma parte del conjunto de restos glaciares del cuaternario que, con el Lago de Sanabria a la cabeza, salpican la Sierra de la Cabrera y Segundera.
Así, por la carretera que nos conduce al municipio sanabrés de Escuredo, nos disponemos a ascender por el puerto que recibe el mismo nombre y que nos conduce hacia la frontera con León, situada en lo más alto. Ya en la provincia de León descendemos el puerto por la laberíntica carretera de montaña hasta llegar al valle. A un kilómetro y medio antes del llegar al pueblo de Truchillas, del cual recibe su nombre el lago, en la orilla derecha de la vía encontraremos un recinto habilitado para aparcar el coche. Aquí comienza nuestra aventura a pie que durara en total cinco horas.
Siguiendo las balizas de color blanco y amarillo caminaremos, en el inicio, a la vera del río Lago por una pista sin apenas desnivel hasta llegar a un puente de madera que nos permite vadear el río. A partir de aquí, el camino se convierte en una senda y comenzamos la parte más dura del recorrido. La senda de rocas sueltas y de un acusado desnivel nos permite remontar la llamada “cuenta de Millín” una de las morrenas laterales formada al depositarse los materiales arrastrados por el glaciar en su desplazamiento. Salvado el desnivel, la vista se pierde en el amplio valle modelado por el hielo primero, y ahora por el río. En él aparecen desperdigadas praderas encharcadas que cobijan alguna que otra turbera. El camino se adentra en estas praderas utilizadas tradicionalmente como pasto para el ganado. Posteriormente, ya en el último tramo, el camino gira a la derecha siguiendo la morrena lateral hasta mostrarnos una vista espectacular del circo glaciar. El lago yace sereno a los pies del anfiteatro rocoso de cuarcitas, alimentado por la “Fuente Fermosina” y los neveros de las cumbres.
Un lugar “monumental” de tranquilidad y belleza, digno de admiración.


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